Una combinación fatídica
Luis siempre se había reído de la teoría nunca probada de que un instante antes de morir, destellos de tu vida pasan ante ti, como fotogramas de una película escogidos al azar. Pero ninguno de los miembros del equipo de emergencias que sacaron su cuerpo del amasijo de hierros en que se había convertido su flamante coche deportivo, vio atisbo alguno de sonrisa en su rostro inerte. Tan sólo dos meses antes, su vida había tomado un camino sin retorno. Es un lunes gris que anticipa la llegada del otoño. Su móvil vibra de forma repetida mientras toma un café con sus compañeros de departamento, como todos los días laborables entre once y once y media, en el bar de la esquina a pocos metros de su oficina. Después del fin de semana, la conversación gira sobre los temas habituales: «Este año nos quedamos sin liga una vez más». «Vaya fin de semana me han dado mis hijos. No hago carrera de ellos». Piensa que será otro wasap de Carmen, su mujer, que sigue empeñada en acometer una reforma en casa....