Barras en blanco y negro
Querido Antonio, Sé que cuando leas esta carta tu amor quizá se haya convertido en odio. No te culpo. Nuestra relación era imposible. Tú estás casado y vives en España. Aunque yo sea americana, mi entorno tampoco la aprobaría. Al otro lado del océano también hay familias conservadoras. Te pido perdón por no haberme despedido. Por haber salido de tu vida de forma precipitada, sin dejar al menos un mensaje. Ava no me dio opción. Tuvimos que coger un avión a Roma con urgencia. Los periodistas la acosaban. Los chicos de Frank también. La presión era asfixiante y teníamos que escapar antes de que todo fuera a peor. No me guardes rencor. Nunca he conocido a nadie como tú. Recordaré toda mi vida estos meses contigo. Te he querido. Anne *** Hoy he abierto la caja con los libros que me llevé de casa de mi abuelo el día que la vaciamos. Han pasado más de dos años. Los malos recuerdos de aquel día me impedían acercarme a ella. Sentía curiosidad por conocer sus gustos literar...