El vecino perfecto
Este verano hemos tenido vecinos nuevos en la urbanización. Una pareja interesante, sin hijos. Elena, mi mujer, ya los ha conocido. —La verdad es que son un matrimonio encantador. A ver si animan un poco el ambiente de esta comunidad. Aquí sólo hay niños correteando por cada esquina y padres que no paran de gritarles —comenta Elena al sentarnos a la mesa después de una mañana en la piscina. —Eres un caso. Apuesto que ya conoces su vida entera. —Oye Nacho… que tú seas un ser asocial es tu problema. Pues sí. Él se llama David y trabaja en el Banco de Santoña. Tiene un puestazo en la filial inmobiliaria. Y ella, Laura, da la casualidad de que es antigua alumna de mi colegio. No me sonaba su cara... Pero claro, es dos años más joven que yo. Este sábado hemos vuelto a coincidir con ellos. Cuando hemos bajado, Laura estaba leyendo un libro en la tumbona y David estaba hablando con varios vecinos, como si los conociera de siempre. Con varios de ellos no he cruzado nunca una palabra, m...