Un viaje imposible
Habíamos decidido pasar nuestras primeras vacaciones juntos. Acordamos buscar un plan cada uno por su cuenta, para después ponerlo en común y decidir. Apenas llevábamos tres meses saliendo y todavía no nos habíamos planteado vivir juntos. Me quedaba mucho por descubrir de Luis. Seguro que él tenía la misma sensación. Me sentía un poco nerviosa, recordando mis últimos fracasos amorosos, pero a la vez ilusionada ante la idea de compartir el deseado descanso veraniego. Nos sentamos en una cafetería tranquila para intercambiar nuestros avances en la búsqueda. Nada más soltar mi mano, Luis colocó sobre la mesa un colorido catálogo de una compañía de viajes que yo no había oído nombrar en mi vida. —Creo que he encontrado el plan perfecto. Me lo han recomendado unos amigos que lo hicieron el año pasado. La agencia tiene muy buenas reseñas —dijo Luis con la ilusión de un niño, mientras abría el folleto por una de las páginas centrales. ...